Oración y Evangelio 20260112

OREMOS

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que entregue su vida por mi causa y por la causa de la buena noticia, ese la salvará.
MARCOS 8:3

SEÑOR JESÚS

En el ajetreo de esta mañana, mientras preparo el café y reviso la lista de tareas, tu Palabra me interrumpe con su urgencia serena: «El tiempo se ha cumplido». Hoy no es un día más; es un tiempo de gracia. Ayúdame a despertar mi corazón, a cambiar de rumbo y a creer de verdad que tú estás cerca, aquí, en lo ordinario. Que tu Reino, y no mis preocupaciones, sea el centro de este día.

Como a aquellos pescadores en su trabajo rutinario, hoy me llamas a mí, aquí, entre mis redes de obligaciones y prisas. Dame la sencillez de Simón y Andrés para dejarlo todo cuando suene tu voz. Que en cada encuentro, en cada trabajo, sea yo también “pescador de hombres”, llevando tu luz con mi gesto y mi palabra. Aquí estoy, Señor. Camina conmigo.

AMÉN.

EvDH:”Vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.”
Buscarle una explicación a este pasaje es desaprovechar el tiempo, pues, sin duda, debe de haber toda una serie de acontecimientos y situaciones que se suman para llegar a este momento, a este llamado y a esta respuesta. Cada uno haga memoria de su propio llamado y de toda la historia detrás de nuestra respuesta.
Nos quedamos con lo que se lee: El contacto visual de Jesús con los pescadores, Su Voz total, llena de autoridad y de esperanza, la emoción que esto implicaba para todos, y sumado a eso, la acción de seguirlo dejando todo atrás. Decía San Juan Pablo II que quien encuentra su fe, encuentra su llamado. 
Y finalmente el personaje de Zebedeo, él es el primer testigo en ver como sus hijos (sus herederos al negocio de la pesca) se levantan y se van siguiendo a este hombre. El pasaje no muestra ninguna reacción por su parte, lo que nos da para mucho deducir y pensar. Hoy dejamos delante del Padre a aquellos padres de familia que viven la intensidad de la Vocación de sus hijos, de su llamado, y la acción de Dios en sus vidas. Damos gracias a Dios por ellos y su silenciosa complicidad con Dios y sus planes, y pedimos al Espíritu Santo nos ayude a responder con alegría a la Voz de Jesús, que nos dijo y todavía nos dice “¡Síganme!”

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