Oración y Evangelio 20260131

OREMOS

Y estimulémonos mutuamente en la práctica del amor y de las buenas obras.
HEBREOS 10:24 

SEÑOR JESÚS

Al comenzar esta jornada, sé que me invitas a “cruzar a la otra orilla”, a salir de mi comodidad en el trabajo o en mis responsabilidades. Ante la tormenta de las preocupaciones, el estrés o los imprevistos, aumenta mi fe. Que sienta tu presencia en la barca de mi día, aunque parezca que duermes.

San Juan Bosco confió en Ti y pidió por los jóvenes de su tiempo. Hoy, yo también confío. Que tu palabra “¡Cállate!” serene mi corazón y me recuerde que nada de lo que llegue hoy es más fuerte que Tu poder.

AMÉN.


EvDH:”Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.
Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". 
Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?".
Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".
A la mayoría nos ha tocado llegar al final de un día de esos, llenos de trabajo, de convivencia, de servicio, de atención total. Y cuando podemos llegar a casa, si es posible, el relajarnos es un bálsamo de salud, y nuestra cama se vuelve un refugio de recuperación en donde nuestro dormir casi raya en buen desmayo.
No siempre puede ser así, por lo que, el lugar menos esperado puede pasar a ser un sitio de buen dormir e intentar descansar. (cada uno con sus memorias)
Queda a la vista en este aspecto de cansancio, la humanidad de Jesús. Si a eso le sumamos que tiene su conciencia tranquila y su sueño es profundo y reparador, se podría pensar que hasta se sentía mecido en cuna mientras dormía a la cabeza de la barca.
No serán pocas las veces que sintamos que Dios está dormido, que no contesta nuestras oraciones. Aún sabiendo que Él viene en nuestra barca, hay tormentas que nos llenan de temor y nos quitan la paz. (Él, como sea, camina sobre las aguas, nosotros no)
Sus dos preguntas son nuestra oración de hoy: pedimos al Espíritu Santo que El Amor vaya venciendo nuestros miedos. Y que nuestro seguir y estar con Jesús nos aumente la Fe. 
Sabiendo que Jesús nos dice amigos, le preguntamos confiadamente: “para la siguiente tormenta, ¿no te importa que te despertemos?”

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