Oración y Evangelio 20260109
OREMOS
Permanezcan unidos a mí, como yo lo estoy a ustedes. Ningún sarmiento puede producir fruto por sí mismo sin estar unido a la vid; lo mismo les ocurrirá a ustedes si no permanecen unidos a mí.
JUAN 15:4
*SEÑOR JESÚS
Como el leproso del Evangelio, me acerco a Ti con mis heridas interiores y limitaciones. En el silencio de esta mañana, postro ante Ti mi corazón y confío: "Si quieres, puedes sanarme". Extiende tu mano sobre mi día y purifica mis intenciones, palabras y acciones.
Tócame con tu gracia para que, sanado por Ti, pueda ser testimonio de tu misericordia en mi entorno. Dame también la sabiduría de buscar, en medio del ajetreo, esos momentos de soledad contigo, donde mi alma encuentre su verdadera fuerza y paz.
AMÉN.
EvDH:”Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo. Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados.
Pero Él les habló enseguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman”.
Ya en el Cielo tendremos nuestra buena conversación con los apóstoles, ahí nos darán detalles que aquí se pueden suponer, pero que será un gusto escucharles.
El pasaje cuenta que Jesús los *obligó* a subir a la barca e ir a la otra orilla. La experiencia de la multiplicación de los panes y peces estaba más que reciente, y esto implicaba no solo el milagro, si no también la repartición, de la que ellos se encargaron, el estrés del momento y la emoción que todo esto implicaba. Y nuestra humanidad tiene el método de auto-protección de que, después de una emoción fuerte, haya una descompensación mental y corporal, o sea, vienes a descubrir que estás “tronado” por la suma de todo lo vivido.
Ya en la barca (recordemos que no todos eran pescadores) vemos en plena acción el *humor de Dios* pues Jesús, no solo pasa caminando sobre las aguas, sino que hizo como si pasara de largo. Solo le faltó saludarlos y decirles algo como… “buenas noches, ¡¿qué clima, verdad?!”
Venían cansados, mareados, y descompensados. De ahí que ver a Jesús CAMINANDO en las aguas (no surfeando o esquiando) esto los llevara a asustarse al punto de creer ver un fantasma.
Todos, en forma personal, vamos conociendo a Dios y su forma de actuar y de amarnos. Nos toca pedirle al Espíritu Santo el Don de reconocer a Jesús en todos los momentos de nuestra vida, en especial en aquellos en los que podemos confundirlo por sus acciones con un fantasma.
Hoy, en medio de nuestra tormentas y aún con el viento en contra, pedimos humildemente al Espíritu Santo que nos ayude a escuchar La Voz del Maestro, del Pastor, del Señor, que con toda autoridad y llena de Amor nos dice:
“¡Ánimo, tranquilícense! SOY YO. No tengan miedo” .
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