Oración y Evangelio 20012026
OREMOS
Miren que nadie devuelva mal por mal; al contrario, busquen siempre hacerse el bien los unos a los otros y a todos.
1 TESALONICENSES 5:15
SEÑOR JESÚS
Al terminar este día, te doy gracias porque has estado conmigo, como el esposo en la boda. Reconozco que a veces cargo pesos viejos: rencores, cansancios y preocupaciones que me alejan de tu alegría. Perdóname cuando, como un odre rígido, no he dejado espacio para tu amor nuevo y transformador.
En el silencio de esta noche, desgasta mis estructuras viejas. Que el descanso no sea solo parar, sino soltar lo que me ata. Haz de mi corazón un odre nuevo, capaz de recibir mañana tu gracia fresca y de encontrarte, no en el rigor, sino en la sencilla alegría de saberme invitado a tu fiesta.
AMÉN.
EvDH:”Y agregó: “El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”.
Al precepto original de Éxodo 20,8–11: “Acuérdate del día sábado para santificarlo”
le habían agregado, tradiciones orales que rayaban en lo ridículo:
Cuántos pasos se podían dar, Qué tipo de trabajo estaba prohibido, y si sanar a alguien era trabajar.
Jesús no critica el sábado, sino la forma legalista de vivirlo y complicarlo.
La sentencia es simple: Cuando el reglamento supera a la dignidad de la persona algo no está en su lugar.
Cuando por la forma y lo externo, perdemos el fondo y el trasfondo, empobrecemos la fe y la verdadera Espiritualidad.
Cuando Dios tiene que pedir permiso para amar todo está fuera de lugar.
Somos Iglesia y la amamos con sus luces y sus sombras, y pedimos al Espíritu Santo el Don de amar para cumplir. Y que nos libre de pensar que por cumplir se nos tiene que amar.
“Dios está en Cristo, y Cristo está en la Iglesia. Pero Cristo desborda a la Iglesia” (San Oscar Romero)
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