Oración y Evangelio 20260111
OREMOS
EvDH:”Juan se resistía, diciéndole: "Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres Tú el que viene a mi encuentro!".
Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que tu palabra, tu conducta, tu amor, tu fe y tu limpio proceder te conviertan en modelo para los creyentes.
1 TIMOTEO 4:12
SEÑOR JESÚS
Hoy recuerdo que tú te sumergiste en las aguas de nuestra humanidad para santificarla. Al iniciar este día, te pido que renueves en mí la gracia de mi propio bautismo. Que cada tarea, por humilde que sea, sea un "sí" para cumplir la voluntad del Padre, como tú lo hiciste.
Desciende sobre mi, Espíritu Santo, con la fuerza que te reconoció en el Jordán. Que al vivir esta jornada, lleve en mi corazón la certeza de ser hijo amado del Padre, elegido y enviado a llevar su amor al mundo.
AMÉN.
EvDH:”Juan se resistía, diciéndole: "Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres Tú el que viene a mi encuentro!".
Pero Jesús le respondió: "Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo". Y Juan se lo permitió.
Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua.
En ese momento se abrieron los cielos,
y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él.
Y se oyó una voz del cielo que decía:
"Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección".
En este pasaje se juntan las primeras palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo y de paso las primeras palabras del Padre también en el Nuevo Testamento.
En las palabras de Jesús queda definido el itinerario y la misión de Jesús. Él recibe el bautismo para cumplir con una acción y gesto del Siervo de Yahvé, que toma sobre sí nuestras culpas y pecados. No necesitaba el bautismo, pero nosotros sí necesitábamos que Él se bautizara, y con eso iniciara su Ministerio para salvarnos.
Aquí la acción de La Santísima Trinidad es más que evidente:
1. Jesús profesa su determinación en cumplir en todo la Voluntad del Padre. 2. El Padre nos habla y lo reconoce frente a todos como su Hijo. y 3. El Espíritu Santo cubre y unge todo el momento y todas sus acciones, logrando que la obediencia y la filiación sean dos caras del mismo Plan de Salvación.
Hoy le pedimos al Espíritu Santo renueve en nosotros la Gracia del Sacramento del Bautismo, que se reactive en nuestras vidas para llevar a muchos la Buena Noticia del Hijo Único de Dios.
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