Oración y Evangelio 20260108
OREMOS
Y no se olviden de hacer el bien y de ayudarse unos a otros, pues esos son los sacrificios que agradan a Dios.
HEBREOS 13:16
SEÑOR JESÚS
Al comenzar este día ordinario en mi "Nazaret" cotidiano, te pido que tu Espíritu esté sobre mí. Que, como Tú, encuentre en la rutina -mi trabajo, mis encuentros- el lugar sagrado para cumplir tu misión. Úngeme para llevar tu buena nueva allí donde haya pobreza de esperanza, cautiverio de tristeza o ceguera de egoísmo.
Que hoy, en mis acciones y palabras, se proclame un "año de gracia". Que cada persona que cruce mi camino sienta, a través de mí, tu mirada fija de amor y escuche, en lo sencillo, el eco de tu promesa cumplida: la liberación y la paz que solo Tú puedes dar.
AMÉN.
Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes?
Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados".
Hay pasajes de la Palabra que nos toca agradecer de corazón, pues el ver a los discípulos metidos en este lío de provisiones y descubrir como termina en un milagro de Providencia, es, por un lado una bella y reconfortante historia, y por el otro, un gran espejo en el que nos podemos ver y retratarnos con las mismas caras de inquietud que ellos tuvieron en su momento y que nos ha tocado vivir en nuestras circunstancias.
Las dos contundentes frases de Jesús son claras y comprometedoras:
1. Denles ustedes de comer y 2. ¿Cuántos panes tienen?
Dicen por ahí que la verdadera oración compromete, y aunque se trate de algo a distancia, sí quedamos cercanos e inmiscuidos de alguna forma. Ya sea, siendo parte de la respuesta, o ayudando a personas y entidades que saben que hacer en áreas especificas a las que podemos ayudar.
Por otro lado se nos invita a estar claros de lo que tenemos y no tenemos para dar. Para con lo poco prevenir su administración o, mejor aún, ver cómo Dios lo multiplica bendiciendo nuestra generosidad.
Hoy dejamos nuestras misiones y proyectos en Manos del Espíritu Santo para que Él nos ayude y nos enseñe a agradecer, a reconocer y confiar en que Su Divina Providencia nunca nos dejará.
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