Oración y Evangelio 30251217
OREMOS
Sean humildes, amables, comprensivos. Sopórtense unos a otros con amor.
EFESIOS 4:2
SEÑOR JESÚS
Tu Palabra hoy me muestra que tu Salvador nació de una larga historia humana, llena de personas comunes con vidas imperfectas. Eso me da esperanza: mi día común y mi historia también tienen un lugar en tu plan.
Te ofrezco esta jornada, con sus tareas simples y sus desafios. Que viva con la dignidad de saber que, por mi bautismo, soy parte de esta gran familia de Dios y cada paso que doy, guiado por Ti, tiene sentido eterno.
AMÉN.
Abraham fue padre de…” (Lectura completa en Matero 1,1-17)
Puede parecer un poco cansado e innecesario colocar tanto nombre y tanta historia de inicio en el Evangelio.
Pero entre muchos propósitos, como el dejar en claro que por su padre adoptivo, San José, (de hecho es la genealogía de José), Jesús desciende legalmente en línea directa de David y de Abraham, que por cierto eran requisitos que El Mesías tenía que cumplir.
Pero por otro lado, no hay filtro al escribirla, y queda claro que no son ancestros sin mancha o de una santidad inigualable, son personas normales y hasta con antecedentes. El mismo David, (al que Dios había prometido en sus descendencia enviar al Ungido), más allá de su reinado, tiene a su haber haber sido infiel y haber confabulado para la muerte de otro hombre. En fin, Dios nos preocupó en lograr una genealogía pura y sin mancha, hay de todo y para todos, pero Dios, con todo y eso, cumple su Promesa y envía a Su Único Hijo a salvarnos.
Ese es también nuestro caso, nuestro pasado es y debe ser enseñanza, no una sentencia; y Dios, con todo y a pesar de todo, realiza Su Plan de Amor y Salvación en nosotros.
Con la ayuda del Espíritu Santo, hoy damos gracias al Padre por nuestros ancestros, pidiendo Su Misericordia sobre ellos, de la misma manera por los que serán nuestros descendientes. Que nuestro grano de arena en nuestro presente, sea parte de los ladrillos que construyan en ellos su Futuro.
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