Oración y Evangelio 20251218
OREMOS
Hagámoslo con los ojos puestos en Jesús, origen y plenitud de nuestra fe. Jesús, que, renunciando a una vida placentera, afrontó sin acobardarse la ignominia de la cruz y ahora está sentado junto al trono de Dios.
HEBREOS 12:2
SEÑOR JESÚS
Al comenzar este día, pienso en José. Como él, a veces me encuentro ante situaciones que no entiendo, con planes que se rompen y decisiones difíciles que tomar. Ante lo inesperado, mi primer impulso puede ser el temor o el querer retirarme en silencio, como José pensó hacer.
Pero tú me invitas, como a él, a confiar más en tu Palabra que en mis miedos. Dame la fe sencilla y obediente de José para acoger hoy lo que tú pones en mi camino, especialmente en lo que me desconcierta. Que en mis tareas, encuentros y responsabilidades, reconozca tu presencia fiel: el Emmanuel, "Dios-con-nosotros".
AMÉN
EvDH:”"José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros".
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.
Muchos años después, esta misma acción, con una frase prácticamente idéntica a esta, estaría de nuevo presente en la Palabra:
“Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.”(Juan 19,27)
A uno, según se lee, se le pide recibir a Su Esposa, y al otro a Su Madre. (El tema de la familia está detrás de todo el plan)
María, nuestra Madre, a pesar de lo evidente de su Persona y Su Misión, puede terminar siendo tema de innecesaria controversia y discusión, no solo con hermanos de otras denominaciones, sino incluso entre nosotros, que nos decimos católicos.
A la altura de este escrito, no hace mucho, el Papa León XIV compartió un documento previniendo que no perdiéramos de vista, si complicar de más, quién es quién en nuestra fe y qué lugar ocupan. Dejando en claro (sin que fuera novedad en absoluto) la posición dentro del Plan de Salvación de nuestra Madre.
Hoy nos topamos con el Ángel por un lado y con Jesús por el otro, (antes de nacer y antes de morir) pidiendo a dos de sus siervos, de los de su mayor confianza, (El custodio principal de la familia, y el discípulo amado) que la recibieran, que Ella tenga un lugar privilegiado en nuestra casa. Esto vas más allá de solo tener una bonita imagen o un cuadro especial de alguna de sus Advocaciones, en alguna parte de nuestra casa. Hablamos de reconocerla, admirarla, como lo que Ella es: La Madre de Nuestro Señor, la Bienaventurada, y finalmente como Ella se quiso identificar delante del Cielo: La Esclava del Señor. Y contando con su intercesión delante de Su Hijo, poder imitarla.
Hoy le pedimos al Espíritu Santo que nos ayude y enseñe a ser cómplices del Amor, y de Su Misericordia, como lo fueron San José y Juan, que podamos tener en nuestro corazón un lugar de amor especial por María, y que eso se nos note porque... ¡estamos haciendo lo que Él, su Hijo y nuestro Señor, nos dice!
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