Oración y Evangelio 20251214

OREMOS

Así ustedes tengan paciencia y buen ánimo, porque está próxima la venida gloriosa del Señor.

SANTIAGO 5:8


SEÑOR JESÚS

Al comenzar mi día, a veces mi corazón, como el de Juan en la cárcel, te pregunta: "¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?". Te pido que me respondas hoy con obras concretas de fe: ayúdame a 'ver' al que necesita ayuda, a 'oír' al que sufre en silencio y a llevar un mensaje de esperanza a quien está desanimado.

No permitas que mi fe se sienta defraudada por tu sencillez en el día a día. Dame la gracia de ser un mensajero humilde, y no un hombre de lujo que espera grandes palacios. Que mi corazón se sienta dichoso al encontrarte en el servicio más discreto y en la paz que da aceptar tu voluntad.

AMÉN.

EvDH:”Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle:
"¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?".
Jesús les respondió: "Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven:
los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.
¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!".
En esta versión del Evangelio, Mateo empieza con esta pregunta de los discípulos de Juan el Bautista, y sigue hasta llegar a la afirmación de Jesús de que solo en Él podemos encontrar alivio. Lucas en su versión del mismo pasaje, rodea esta pregunta sincera y total del Bautista, con 
encuentros y milagros de personas simples que corroboran la respuesta de Jesús a su primo Juan.
El fondo no es menor, Juan sabe que su final está muy próximo, y desde su humanidad y con su último esfuerzo le pregunta a Jesús si todo lo ha que ha hecho y predicado fue real. Necesitaba la firma de Jesús en su oblación final, antes de partir. A simple vista parece que es un simple y llano sí el que pedía y necesitaba, pero Jesús no se limita a eso, le manda a decir todos los frutos que se han dado por su anuncio de la llegada del Reino de Dios.
Si Juan pasó por esta prueba de fuego, y se atrevió a preguntarle a Jesús sobre todo el Plan de Amor del Padre, queda en nosotros no negarnos a pasar por esas pruebas de fe en la que, porque así somos, necesitamos un empujón de Dios y de Su Amor en nuestras vidas.
En el pasaje queda claro que una cosa es no tener fe, y otra tenerla a prueba. Le pedimos al Espíritu Santo su ayuda total cuando lleguen las pruebas de fe en nuestra vida.

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