Oración y Evangelio 20250323
SEÑOR DE LA PACIENCIA Y LA MISERICORDIA
Hoy, al despertar, te doy gracias por este nuevo día, porque cada amanecer es una prueba de tu amor que no se cansa de esperar. Tú eres el viñador que cuida con ternura la higuera de mi vida, que no te rindes ante mis sequías, mis inviernos sin frutos, o mis hojas que prometen mucho pero esconden vacío. Reconozco que a veces vivo postergando el bien, justificando mi mediocridad, o juzgando a otros como si yo fuera dueño de la cosecha. Perdona mi ceguera y mi orgullo.
Hoy, Señor, quiero arrepentirme de verdad: no por miedo al castigo, sino por amor a tu bondad. Afloja la tierra endurecida de mi corazón, abónala con tu Palabra, riégala con tu gracia, para que este día dé frutos de amor, paciencia y justicia. Te pido por las familias que luchan en silencio, las que se sienten estériles ante el dolor, el cansancio o la desunión. Que no las cortemos con nuestra indiferencia, sino que, como Tú, creamos en su capacidad de renacer. Enséñanos a cuidar los unos de los otros, y a confiar en que, contigo, incluso lo que parece muerto puede florecer en tiempo de gracia.
AMÉN.
BUENOS DÍAS.
FELIZ Y BENDECIDO DOMINGO.
Oración
Hasta ahora, ninguna prueba les ha sobrevenido que no pueda considerarse humanamente soportable. Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean puestos a prueba más allá de sus propias fuerzas; al contrario, junto con la prueba les proporcionará también la manera de superarla con éxito.
1 CORINTIOS 10:13
EvDH:”Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró.
Dijo entonces al viñador:
'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'.
Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré.
Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás.”
Si fuera por nosotros y nuestra corta mente, muchas cosas ya las diéramos por perdidas, y puede que entre ellas, a nosotros mismos.
Un vez más, la enseñanza permanece e insiste, nada se acaba hasta que Dios así lo decida. Y como suele ser, Su Misericordia nos supera por completo, no solo en perdonar. Más allá, en la simple lógica: Él lo ve todo, Él lo sabe todo, y siempre Él Ama más.
Hoy nos toca agradecer al Viñador, al Jardinero del Cielo, que nos haya tenido Misericordia y que haya tenido la paciencia de esperarnos, de no dar por perdida nuestra vida y nuestra historia. Que nos haya regalado el poder dar frutos que permanezcan.
Pedimos al Espíritu Santo el Don de saber esperar y ayudar a muchos en su encontrarse, en encontrar al Amor y dar fruto.
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