Oración y Evangelio 20250315

PADRE DE MISERICORDIA
     Al comenzar este viernes de Cuaresma, vengo ante Ti con un corazón que busca vivir una justicia más profunda: la que nace de amar como Tú amas. Hoy, en lo cotidiano -al trabajar, conversar o incluso en el silencio-, quiero recordar que no basta con no hacer el mal; debo sanar las raíces del rencor. Si la ira, el juicio rápido o el orgullo intentan apoderarse de mí, dame la humildad para detenerme, reflexionar y buscar la reconciliación antes que cualquier ofrenda. Que no postergue el perdón, ni minimice las heridas que mis palabras puedan causar.
     Guía mis pasos para que, en cada encuentro, priorice la paz sobre el orgullo. Si hoy alguien tiene queja contra mí, llévame a su lado con valentía, como Jesús enseña, para restaurar lo roto con honestidad y amor. Que mi ayuno no sea solo de comida, sino de egoísmos; mi oración, no solo de palabras, sino de acciones que reflejen tu Reino. Enséñame a caminar contigo, como quien anhela una justicia que trasciende lo visible: la que limpia el corazón y siembra fraternidad.

AMÉN.
BUENOS DÍAS.
FELIZ Y BENDECIDO VIERNES

Oración 

Si alguno de ustedes anda escaso de sabiduría, pídasela a Dios, que reparte a todos con largueza y sin echarlo en cara, y él se la dará.
SANTIAGO 1:5 


EvDH:”Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.”
Cierto es que seguir a Jesús nos hace libres, ya no es la ley la que nos detiene en el poder ejercer la Misericordia en nosotros y con los otros. 
La advertencia de Jesús es total, pues más allá de saber que no somos parte de los que cumplen para merecer, debemos ser de los VIVEN la fe, sabiendo lo que hemos recibido sin merecerlo.
Hay un ingrediente de muerte en el odiar, en el caer en el enojo y la irritación, dejando que eso nos domine y guíe nuestras decisiones de vida, contaminándolo todo, sin verlo venir quedamos como culpables en juicio que nosotros mismos hemos iniciado. 
Al final, el rencor es el veneno que yo me tomo para que el otro se muera, y no funciona así, y en términos funerarios, se cavan dos tumbas.
Pidamos al Espíritu Santo el Don de vivir nuestra vida de fe en Su Libertad, que nos libre de cualquier clase de esclavitud en la que perdamos de vista el Don que se nos ha regalado. Que nos llene del Amor que cumple toda la ley y al final, nos asiste en el juicio venidero.



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