Oración y Evangelio 20250309

SEÑOR JESÚS
     Hoy, en este primer domingo de Cuaresma, miramos tu desierto: hambre, tentaciones, soledad. En nuestras rutinas -el trabajo, el estrés, las dudas- guíanos como el Espíritu te guió. Cuando la prisa nos tiente a vivir solo de pan material, enséñanos a nutrirnos de tu Palabra. Cuando el poder, el éxito o el miedo nos quieran dominar, recuérdanos: «Al Señor adorarás».
     Haz que esta Cuaresma sea un tiempo de decisiones pequeñas y valientes: elegir paciencia en lugar de quejas, servir sin esperar reconocimiento, confiar en lo invisible más que en lo inmediato. Que cada día, como tú en el desierto, aprendamos que lo esencial no se compra ni se impone, se abraza con fe.

AMÉN.
BUENOS DÍAS.
FELIZ Y BENDECIDO DOMINGO.

Oración 

Tú que habitas al amparo del Altísimo, tú que vives al abrigo del Todopoderoso, dí al Señor: “tú eres mi refugio, mi baluarte, mi Dios en quien confío”.
SALMOS 91:1-2 B



EvDH:”Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno”.
San Lucas se encarga de aclarar que la llegada y estancia de Jesús en el desierto fue todo menos pasiva. Toca a cada uno recordarlo o descubrirlo en su propia historia.
Como el mismo Jesús lo diría, los que han nacido del Espíritu son hijos del viento, y en esta narración se puede leer eso cuando dice que “fue conducido por el Espíritu al desierto”. Para tranquilidad del alma, es Él quien se encarga de todo.
En el libro de Oseas se describe como Dios prepara y aprovecha el desierto para enamorarnos: 
“Por eso, yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón”. (Oseas 2,16)
Ciertamente en la batalla espiritual, el tentador, parece estar como una sombra inservible en el paisaje desértico, pero Quien tiene el control de todo es el Espíritu Santo, y nada está fuera de su jurisdicción. 
Queda claro que ser tentado no es pecado, es parte del presupuesto que toca contemplar en el paisaje completo de nuestra vida.
Jesús comprueba las herramientas para cuado llegue la tentación: Orar para no caer (Mateo 26,41), Resistir al enemigo (Santiago 4:7-8) (San Pablo agregaría la técnica de huir para no caer. 1 Corintios 10,14)
Hoy pedimos al Espíritu Santo nos conduzca a donde Él así lo considere mejor para nosotros, para nuestra vida y misión. Que Él nos ayude a ser perseverantes en la oración, y a resistir en la fe al mal. Hoy damos gracias por nuestros desiertos, y reconocemos la mano y la guía del Espíritu Santo en cada momento de nuestra historia. Le pedimos nos prepare para estar llenos de Él cuando el mal vuelva con la intención de hacernos caer.
Al Padre le decimos, “no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”.

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