Oración y Evangelio 20250312


El Señor dispuso, entonces que Jonás fuera tragado por un gran pez en cuyo vientre permaneció durante tres días y tres noches.
JONÁS 2:1 

PADRE MISERICORDIOSO
     Al comenzar este día, vengo ante Ti con humildad, reconociendo que en medio de las distracciones y ruidos del mundo, quiero aprender a escuchar tu voz. Tú, que enviaste a Jonás para llamar al arrepentimiento y a Salomón para compartir tu sabiduría, ayúdame hoy a reconocer la señal más grande: a Jesús, tu Hijo, quien con amor me invita a convertirme y a caminar en verdad. No permitas que mi corazón exija pruebas donde ya has hablado.
     Que hoy, como la reina del sur, busque con fervor tu sabiduría en lo pequeño, y como el pueblo de Nínive, tenga el valor de cambiar lo que me aleja de tu luz. Guía mis pasos para que mis acciones reflejen fe, no indiferencia; gratitud, no exigencia. Purifica mis intenciones, transforma mi rutina en un camino hacia Ti y haz que, al final de este día, mi vida testifique que aquí hubo Alguien más grande que Jonás y Salomón: tu Hijo, mi Salvador.

AMÉN.
BUENOS DÍAS.
FELIZ Y BENDECIDO MIÉRCOLES.


EvDH:”Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: 
"Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.”
La famosa historia de Jonás, (en la que se cuenta como prácticamente se le obligó a llevar en mensaje de arrepentimiento a la ciudad de Nínive, de como le tocó estar en el vientre de un pez grande tres días, y de cómo la ciudad se arrepentiría con su mensaje) para muchos no pasa de ser una cuentito bíblico para niños, y no lo pueden reconocer como una historia verdadera.
De ahí que Jesús ahora lo tome como ejemplo y como respuesta a la petición de que les dé un signo a los que se lo exigían, hace que lo vivido por Jonás sea real y no una fábula con una bonita enseñanza.
Finalmente si lo de Jonás fuera imaginación, la sentencia de Jesús no lo es: “no les será dado otro signo que el de Jonás”. 
El refrán popular es “ver para creer”, que sí aplica en algunos casos. Pero en la fe es “creer para poder ver”. 
No ha cambiado mucho esto de pedir una señal, una prueba que satisfaga un morbo espiritual y que al final no llega a nada, pues quien no quiere creer no creerá. Por eso Jesús cierra con esa afirmación, pues es más creíble que Jonás haya estado 3 días en el estómago de un pez, a creer en Su Resurrección.
Las pruebas están dadas: 
LA CRUZ prueba de su total amor por cada uno de nosotros. Y EL SEPULCRO VACÍO, prueba de su poder y firma de que Su Amor por ti y por mí en La Cruz es real.
Si eso no basta, entonces nada basta.
Pidamos al Espíritu Santo el Don de ser prueba del Amor y del Poder de Dios, que nuestra vida sea Signo de Su Misericordia.

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