Oración y Evangelio 20250308
PADRE DE MISERICORDIA
Al comenzar este nuevo día, hoy me hablas a través del Evangelio. Como Leví, que dejó todo para seguirte, dame la gracia de responder con valentía a tu llamado, sin aferrarme a lo que me aleja de Ti.
Jesús, Tú que te sentaste a la mesa con los que el mundo rechaza, enséñame a ver con tus ojos de amor a quienes necesitan sanación, compañía y perdón. Que mi corazón no juzgue, sino que acoja, sirva y anuncie tu misericordia.
Renuevo mi deseo de caminar contigo, Señor, sabiendo que no has venido por los perfectos, sino por mí, pecador que busca convertirse, pues eres Tú el camino, la verdad y la vida.
AMÉN.
BUENOS DÍAS.
FELIZ Y BENDECIDO SÁBADO.
ORACIÓN
María Magdalena fue a donde estaban los discípulos y les anunció: — He visto al Señor y esto es lo que me ha encargado.
JUAN 20:18
EvDH:”Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?".
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".
Es de llamar la atención que la pregunta sea “¿por qué comer y beber con pecadores?”.
Una mente estrecha no sabe, ni puede preguntarse lo contrario, o bien preguntarlo en otro orden:
“¿Por qué comen los pecadores con ustedes?” El orden de la frase, cambia el efecto del resultado.
En la respuesta de Jesús está el verbo VENIR, lo que significa que hay una acción directa de Dios en acercarse a nosotros, en no vernos de lejos, en sentarse a la mesa con los que quiere compartir y conversar, con la descarada idea de nuestra conversión, y de un encuentro con El Amor.
Todo lo que se lee hoy, inicia por la respuesta inmediata de Mateo a la invitación de Jesús a seguirlo.
Hoy pedimos al Espíritu Santo el Don de seguir a Jesús, de levantarnos de donde estamos y responder a su llamado, a su invitación. Que nos ayude a ser buenos comensales del Evangelio para que, sin ningún problema, podamos sentarnos a compartir el pan y la sal del Evangelio con aquellos que El Amor ponga en nuestro camino. Hoy damos gracias al Maestro, por sentarse a comer con nosotros, por sanarnos, y hacernos encontrar Su Salvación.
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