Oración y Evangelio 20250310
SEÑOR JESÚS
Al comenzar este día, recuerdo tus palabras que iluminan el Evangelio de hoy: "Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, conmigo lo hicieron". Jesús, Tú que nos llamas a reconocerte en el hambriento, el sediento, el forastero y el encarcelado, abre mis ojos para verte en cada rostro necesitado. Que este amanecer sea un nuevo inicio para vivir con manos generosas y un corazón atento, sabiendo que cada gesto de amor es semilla de tu Reino.
Guíame, Señor, para no pasar indiferente ante el sufrimiento. Que mi oración se convierta en pan para el hambriento, consuelo para el enfermo y esperanza para el prisionero. Purifica mi intención, para amarte sirviendo. Y si hoy tropiezo en la indiferencia, recuérdame tu juicio final: "Vengan, benditos de mi Padre". Que tu misericordia me impulse a construir, desde lo pequeño, un mundo donde reine tu justicia
AMÉN.
BUENOS DÍAS.
FELIZ Y BENDECIDO LUNES.
Oración Al día siguiente, Juan vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo: — Ahí tienen ustedes al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
JUAN 1:29
EvDH:”Y el Rey les responderá:
'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’…
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo.”
No es por nada que a este pasaje se le llama el juicio de las naciones, pues además de dejarlo claro en la lectura, solo hay un juez con capacidad de tal justicia al final de los tiempos. Esto no se puede rebajar a puntos de vista políticos, o teologías en contraposición, es Dios que nos pide cuentas.
Al final, aquellas personas con las que Dios nos permite y nos invita a hacer Obras de Misericordia, o son presencia de Dios, o son Juicio de Dios. Esa respuesta queda en cada uno de nosotros finalmente.
Pedimos al Espíritu Santo su ayuda y su asistencia para siempre estar atentos y dispuestos a servir integralmente a los más pequeños, que nos libre de la apatía y la indiferencia, para ser sus representantes y enviados, para poder tocarlo y servirlo en los más pequeños y necesitados. Que demos frutos que permanezcan.
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