Oración y Evangelio 20260202

OREMOS

Por eso me satisface soportar por Cristo flaquezas, ultrajes, dificultades, persecuciones y angustias, ya que, cuando me siento débil, es cuando más fuerte soy.
2 CORINTIOS 12:10 

SEÑOR AMADO

Como María y José, también yo presentaré mi día común a Ti. En lo ordinario del trabajo y los deberes, ayúdame a ver el momento sagrado, a llevar dentro la Luz del mundo, como ellos llevaban a Jesús. Que cada encuentro, cada tarea humilde, sea una presentación de mi vida en tus manos, cumpliendo con amor tu voluntad.

Simeón y Ana me enseñan a esperarte en lo cotidiano. Dame su mirada de fe para reconocerte hoy, no en el templo, sino en el hermano que sufre, en la paz que ofreces, en la esperanza que renace. Que mi corazón, aunque a veces sea traspasado por dudas o dolor, acoja tu luz y la lleve a mi mundo. Que este día, consagrado a Ti, sea para alabanza de tu gloria.

AMÉN.


EvDH:”Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Decía el Papa Juan PabloII que quién encuentra su Fe, encuentra su misión.
Con Jesús esto es un hecho total.
Al encontrarnos con Él descubrimos el por qué, para qué y por Quién estamos aquí, en el tiempo que el Cielo haya planeado.
Esa certeza nos permite también saber que saberos amados y elegido por Jesús es también buena razón para esperar con paz nuestra partida de este lado de La Eternidad. 
Cuando Simeón dice lleno del Espíritu Santo que Dios ya puede dejarlo irse en paz, esa frase supera todos nuestros estándares, esa certeza y cumplimento se vuelve garantía total del para qué estamos aquí, para donde vamos y con Quién vamos.
Pedimos al Espíritu Santo selle en nuestro interior la certeza de que, por la Fe, nuestros ojos han visto la Salvación de Dios, a Jesús. Y que eso nos dé razón para aprovechar nuestro breve tiempo en esta tierra, así como la alegría de saber que cuando llegue nuestro tiempo de partir no será un final, será Un Encuentro, ¡El Encuentro!

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