Oración y Evangelio 20260213
OREMOS
Pero si es por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar ese nombre.
1 PEDRO 4:16
SEÑOR JESÚS
En el silencio de esta mañana, Tú me tocas como al sordo de Decápolis. Abre mis oídos para escuchar tu voz en lo cotidiano, y suelta mi lengua para hablar palabras que sanen y bendigan. Que no sea sordo a las necesidades de quien tengo cerca, ni mudo para proclamar tu bondad.
Jesús, hoy llevarás a mi camino personas que necesitan tu toque sanador. Úsame para apartarlas, en un gesto de atención, y ayudarlas a encontrar tu gracia. Que mi asombro por tu obra no quede callado, sino que se comparta con alegría.
AMÉN.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "Efatá", que significa: "Abrete".
El pasaje que hoy se proclama termina diciendo “"Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.
Por un lado nos queda el desafío abierto de que aún se puedan dar esta clase de milagros entre nosotros, que no sean lectura de un pasado inalcanzable, que por cierto, no se vuelva todo un espectáculo querer volver a vivirlo. No es por nada que Jesús lo separa de la multitud, pues no pocas veces sus milagros son en lo íntimo, en el silencio. Quedémonos con el hecho real de que cada vez que anunciamos su Muerte y proclamamos su Resurrección se desata en la vida de aquellos que reciben el mensaje el milagro de La Salvación con todo lo que conlleva.
No está demás también, ser cómplices y testigos de como Su Amor nos abrió los oídos para escuchar Su Voz y la voz de muchos que necesitaban ser escuchados, así como también nuestros ojos comenzaron a ver con Misericordia, sin juzgar la vida de los demás.
Pedimos humildemente al Espíritu Santo poder testigos de ambos tipos de milagro, tanto del alma, como del cuerpo. Que Él siga abriendo aún más nuestros ojos para poder descubrirlo en todo, y nuestros oídos para siempre a tiempo escuchar Su Voz.
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