Oración y Evangelio 20260206
OREMOS
Estamos, pues, rodeados de una ingente muchedumbre de testigos. Así que desembaracémonos de todo impedimento, liberémonos del pecado que nos cerca y participemos con perseverancia en la carrera que se nos brinda.
HEBREOS 12:1
SEÑOR JESÚS
En este día donde la fama y los rumores llenan el aire, ayúdame a escuchar solo tu verdad. Que mi conciencia sea clara y valiente como la de Juan, capaz de proclamar lo justo aun frente al poder. No permitas que los halagos o el miedo al qué dirán silencien mi voz cuando deba defender tu ley de amor.
Ante las presiones del día, los "juramentos" tontos y la mirada de los demás, dame tu fortaleza: que tu palabra, aunque me desconcierte, encuentre espacio en mi corazón. Que nunca traicione lo que sé que es recto y santo por quedar bien. Dame la entereza del mártir, fiel a ti hasta en las decisiones más pequeñas.
AMÉN.
EvDH:”La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido:
"Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.”
Aquí se cuenta como se llegó a la decisión de decapitar a Juan el Bautista. Pero se lee también sobre una joven sin cerebro, y de un rey que pierde la cabeza por la lujuria.
Se puede leer en hechos la célebre frase de Lord Acton (1887):
“La posesión de autoridad tiende a degradar moralmente a las personas, y un poder sin límites ni contrapesos produce una corrupción total.” O SEA, “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”
El ciclo de la historia revela y recuerda que aquellos que se embriagan de poder, se protegen a sí mismos de su enferma paranoia, y terminan pasando encima de lo que sea, especialmente la dignidad y la vida de otras personas, sin importar nada de nada. Un síntoma inevitable de esa enfermedad del alma es que siempre son los demás lo que tienen la culpa… de lo que sea.
Herodes con tal de no quedar mal, y de no perder autoridad, accede a deshacerse de Juan, a quien, aunque tuviera preso, le tenía mucho temor, pues sabía que era un profeta.
Lo que no sabía Herodes es que la muerte de Juan que él había decretado, era la señal de arranque para que Jesús iniciara su ministerio en forma. Este rey y tirano descubriría para su epitafio final que "Se puede matar a los hombres, pero no a las ideas”.(Luis Carlos Galán) Y lo que Juan Bautista había anunciado, a quien había anunciado, ademas de morir resucitaría para siempre.
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