Oración y Evangelio 20260211

OREMOS

Dios, por su parte, tiene poder para colmarlos de bendiciones de modo que, siempre y en cualquier circunstancia, tengan ustedes lo necesario y hasta les sobre para que puedan hacer toda clase de buenas obras.
2 CORINTIOS 9:8

SEÑOR JESÚS

Al comenzar este día, recuerdo que lo que verdaderamente importa no es lo que me rodea, sino lo que nace dentro de mí. Ayúdame a vigilar mi corazón, fuente de mis palabras y acciones. Que las preocupaciones externas no me turben, sino que mi paz provenga de una conciencia limpia ante Ti.

Jesús, purifica hoy lo más íntimo de mi ser. Que de mi corazón no broten juicios, envidias ni egoísmos, sino compasión, verdad y bondad. Que cada decisión de esta jornada refleje la limpieza que Tú pones en lo profundo del alma.

AMÉN.

EvDH:”Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".
En términos culinarios, alguna cosa que comas sí puede llegar a hacerte mal, aunque eso es tema exclusivamente digestivo y dependiente de tu condición física. Y aún una dieta sana, que a final es buena cosa, nace de la decisión mental de hacerla, del corazón para permanecer haciéndola.
Pero que eso pueda manchar tu alma y tu corazón es otro tema, pues tiene que ver con tu digestión espiritual. 
Al punto que termina siendo lo que sale de cada uno lo que de verdad contamina y no lo que digerimos, por más anti-comestible que sea.
Es bien sabido que para muchas personas, el estrés, la preocupación y hasta el enojo tienen que ver con su forma de comer y no comer, o sea que terminamos comiendo mal, porque nuestra alma no está bien.
La lista de acciones que da Jesús que salen de nosotros y nos contaminan, y que inclusive demuestran que estamos contaminados, es total y clara (podemos leer el pasaje completo y pedir Misericordia. Mc7,14)
Hoy pedimos al Espíritu Santo que nos llene con su Presencia, que sus dones y sus frutos abunden en nosotros. Para que se haga realidad en nuestra vida aquel pasaje que dice que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6,45) 
Que podamos ser los primeros testigos de como Su Amor nos va limpiando y purificando cada día de nuestra vidas, en todo, en las pequeñas cosas y en las grandes también.

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